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turno y quiénes están allí pasando la mañana.
                                                     La relación es cordial y distendida, de cercanía,
                                                     escucha, de discreción y de amistad. Algunos mi-
                                                     ran tu tarjeta identificativa de acceso y preguntan
                                                     mucho de qué iglesia eres y qué es eso de “cape-
                                                     llán”. Menos la libertad, te piden de todo, pero
                                                     nuestra labor no es proveerles de lo que te pidan,
                                                     sino la asistencia personal y espiritual. Además,
                                                     las normas son muy estrictas: no se puede entrar
                                                     ni sacar nada. A excepción de los materiales ne-
                                                     cesarios para nuestras actividades.

                                                     Ahora es uno de los capellanes del Centro Pe-
                                                     nitenciario de Pamplona, ¿cuál es su labor?
                                                     Desde  mi  ordenación  como  diácono  en  el  año
                                                     2007, pasé de ser voluntario a ser nombrado ca-
                                                     pellán  de  la  cárcel  de  Pamplona,  como  destino
                                                     pastoral.
                                                     Mi labor es la asistencia humana y espiritual a los
                                                     hombres y mujeres privados de libertad. Sin ex-
                                                     cepción de ningún tipo. Todos están necesitados
                                                     de ser escuchados, queridos, entendidos, valora-
                                                     dos y de aclarar sus dudas religiosas. Como dice
         agresiones de todo tipo, tráfico de drogas, delitos  San Pablo: “Alegrarte con los que ríen y llorar con
         informáticos…                               los que están tristes” (Romanos 12, 15). Además,
         Se ha agravado la salud física y mental del inter-  presido Celebraciones de la Palabra los fines de se-
         no. La falta de plazas en los psiquiátricos peni-  mana, en varios módulos. Son muy bien acogidas,
         tenciarios hace que personas que deberían estar  con mucha unción y respeto. Llevamos el mensaje
         en esos centros, estén en la enfermería de cual-  del Evangelio y la esperanza del perdón por la mi-
         quier cárcel.                               sericordia de Dios. Cuando la persona toca fondo,
         Se prioriza la seguridad sobre el tratamiento. He-  necesita la mano salvadora de Dios que tira de él
         mos ganado en seguridad, pero perdido en hu-  hacia arriba, ofreciéndole una nueva vida.
         manidad.                                    En sus galerías y patios puedes ver al Cristo su-
                                                     friente en los rostros de quienes no sólo están pri-
         Cuando entra, ¿cómo es su relación con los  vados de libertad, sino de tantas otras cosas. Hay
         internos e internas?                        internos, sobre todo los que llevan menos tiempo
                Muchos ya te conocen y vienen a salu-  y están preventivos, que se abren y necesitan que
         darte. Agradecen mucho tu visita. Como suelen  los escuches. A veces te cuentan su delito y debes
         decir: “hueles a calle”. Tengo la costumbre de re-  escuchar,  acoger,  hablarles  del  perdón  de  Dios,
         correr mesa por mesa para saludar a todos los  que hay esperanza para su futuro y no hacer de
         que están jugando al parchís o de tertulia en la ga-  juez.
         lería. En ocasiones, me siento a charlar un rato  En general somos respetados y valorados por los
         con ellos. Después salgo al patio donde hay gru-  internos, incluso los de otras religiones o confesio-
         pos más o menos numerosos según países, cultu-  nes. Queda mucho por trabajar con los musulma-
         ras o religiones. También me gusta pasar por la  nes que han aumentado mucho su número. Inten-
         peluquería para ver al artista del peluquero de  tamos acercarnos a ellos con lo que tenemos en


                                                                                     LA VERDAD • 23
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