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La religión y
                                                                               la política son
                                                                               ámbitos
                                                                               distintos,
                                                                               aunque no
                                                                               separados,
                                                                               pues el
                                                                               `hombre
                                                                               religioso´ y el
                                                                               `ciudadano´
                                                                               se funden en
                                                                               la misma
         nencia a la Iglesia y los que les com-  portamiento moral de los ciudadanos  persona, que
         peten en cuanto miembros de la so-  (la propuesta de un “Estado ético” es  está llamada
         ciedad  humana;  teniendo  presente  una teoría ampliamente debatida y re-
                                                                               a cumplir
         que en cualquier asunto temporal de-  chazada  por  su  tendencia  marcada-
                                                                               tanto sus
         ben guiarse por la conciencia cristia-  mente autoritaria); y, por otra parte, la
                                                                               deberes
         na, dado que ninguna actividad huma-  potestad de la Iglesia es de carácter  religiosos
         na, ni siquiera en el dominio temporal,  espiritual: la meta de la conducta cris-  cuanto sus
         puede  substraerse  al  imperio  de  tiana  es  la  identificación  con  Cristo.  deberes
         Dios». No es verdad que exista oposi-  Sin embargo, la Iglesia tiene el dere-  sociales,
         ción entre ser buen católico y servir  cho y el deber «de enseñar su doctrina  económicos y
         fielmente a la sociedad civil; de hecho,  social y dar su juicio moral, incluso so-  políticos.
         el  crecimiento  espiritual  conlleva  la  bre materias referentes al orden políti-
         adquisición  y  ejercicio  de  virtudes  co, cuando lo exijan los derechos fun-
         (fortaleza, serenidad, magnanimidad,  damentales de la persona o la salva-
         paciencia, laboriosidad, diligencia, ve-  ción de las almas» (Conc. Ecum. Vat II,
         racidad y justicia, humildad, pruden-  Const. past. Gaudium et spes); y cuan-
         cia,  etc.)  imprescindibles  para  inter-  do lo hace «no puede ser acusada de
         pretar y resolver, en gran medida, los  sobrepasar  su  campo  específico  de
         actuales problemas de la convivencia  competencia y, mucho menos, el man-
         humana.                           dato recibido del Señor» (Juan Pablo II,
            «Tanto la Iglesia como el Estado es-  Enc. Sollicitudo rei socialis).
         tán al servicio de la vocación personal  En suma, la Iglesia y el Estado se
         y social del hombre y, en consecuencia,  diferencian  por  su  naturaleza  y  por
         este  servicio  lo  realizarán  con  tanta  sus  fines,  pero  esta  distinción  no
         mayor eficacia cuanto mejor sea la co-  comporta su total separación: es una
         operación  entre  ellas»  (Conc.  Ecum.  unión sin confusión, ya que los valo-
         Vaticano II, Gaudium et spes). El Esta-  res  morales  deben  informar  la  vida
         do no debe pretender regular el com-  pública. ❏


                                                                                     LA VERDAD • 21
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