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LECTURAS
V DOMINGO piedras vivas, entráis en la construc-
ción del templo del Espíritu, forman-
do un sacerdocio sagrado para ofre-
DE PASCUA cer sacrificios espirituales que Dios “Jesucristo
acepta por Jesucristo. Dice la Escri-
tura: «Yo coloco en Sión una piedra recibe el
―
angular, escogida y preciosa; el que mundo de
CICLO A crea en ella no quedará defraudado.» manos de
Para vosotros los creyentes es de Dios Padre”,
gran precio, pero para los incrédulos obra del
es la piedra que desecharon los cons- pintor
Hechos de los Apóstoles 6,1-7 tructores: ésta se ha convertido en madrileño
En aquellos días, al crecer el número piedra angular, en piedra de tropezar Antonio Arias
de los discípulos, los de lengua grie- y en roca de estrellarse. Y ellos tro- Fernández,
ga se quejaron contra los de lengua piezan al no creer en la palabra: ése realizada
hebrea, diciendo que en el suministro es su destino. Vosotros, en cambio, hacia 1657.
diario no atendían a sus viudas. Los sois una raza elegida, un sacerdocio
apóstoles convocaron al grupo de los real, una nación consagrada, un pue-
discípulos y les dijeron: "No nos pa- blo adquirido por Dios para procla-
rece bien descuidar la Palabra de mar las hazañas del que nos llamó a
Dios para ocuparnos de la adminis- salir de la tiniebla y a entrar en su luz
tración. Por tanto, hermanos, esco- maravillosa.
ged a siete de vosotros, hombres de
buena fama, llenos de espíritu de sa-
biduría; y los encargaremos de esta Evangelio según San Juan 14, 1-12
tarea; nosotros nos dedicaremos a la En aquel tiempo dijo Jesús a sus dis-
oración y al servicio de la palabra".
La propuesta les pareció bien a todos
y eligieron a Esteban, hombre lleno
de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Salmo 32, 1-2. 4-5. 18-19
Prócoro, Nicanor, Simón, Parmenas y
Nicolás, prosélito de Antioquía. Se /R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, co-
los presentaron a los apóstoles y ellos mo lo esperamos de ti.
les impusieron las manos orando. La
Palabra de Dios iba cundiendo y en Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los
Jerusalén crecía mucho el número de buenos; dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su
discípulos; incluso muchos sacerdo- honor el arpa de diez cuerdas. R/
tes aceptaban la fe.
La palabra del Señor es sincera y todas sus acciones son
leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia
Primera carta del Apóstol San Pe- llena la tierra. R/
dro 2, 4-9
Queridos hermanos: Acercándoos al Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que
Señor; la piedra viva desechada por esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la
los hombres, pero escogida y precio- muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R/
sa ante Dios, también vosotros, como
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