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FAMILIA









               LA IMPORTANCIA


             DEL ELOGIO EN LA



                   VIDA FAMILIAR


                                              ―
                                     ROBERT KIMBALL





                   n  un  artículo  anterior,  hemos  co-
                   mentado  la  gran  importancia  de
                   cultivar  una  cultura  de  paz  en  el
                   hogar, a fin de promover un buen
                   clima de convivencia y de confian-
                   za  y  respeto  mutuos  entre  sus
         E miembros.  La  paz  fraternal,  a  la
         que nos llamó Jesús, debe concretarse en el re-
         conocimiento frecuente de los méritos de los  de manera obsesiva en los aspectos negativos
         demás, a fin de que se conviertan en el funda-  de las personas que nos rodean y buscar los
         mento y sustento de la vida familiar. Una de las  rasgos  positivos  de  otras  personas,  aunque
         formas más eficaces de crear y mantener este  tengan un estilo de vida o criterios y creencias
         clima de paz en el hogar, al que aspiramos to-  religiosas que choquen con los nuestros. Urge
         das las familias, consiste en practicar la sana  percatarnos de nuestra independencia de los
         costumbre de elogiar a menudo a los de nues-  demás  y  superar  la  mentalidad  de  autosufi-
         tro alrededor, empezando por los miembros de  ciencia  que  nos  impide  reconocer  lo  mucho
         nuestra propia familia. Como nos recuerda el  que nos pueden aportar las personas de nues-
         libro  de  los  Proverbios  (15,23):  “Respuestas  tro entorno.
         adecuadas alegran al hombre, resulta agrada-  Cada miembro de la familia tiene sus pro-
         ble la palabra oportuna”.                   pios dones para aportar al bienestar en la fa-
            Ante todo, hemos de evitar la tentación de  milia. Los padres debemos ayudar a nuestros
         prejuzgar de forma precipitada las intenciones  hijos  a  descubrir  dichos  dones  y  ponerlos  al
         de los demás. Jesús nos advirtió sobre este vi-  servicio del resto de la familia. Los elogios son
         cio en Mateo 7,2: “No juzguéis, para que no se-  muy importantes a fin de conseguir que nues-
         áis juzgados. Porque seréis juzgados como juz-  tros hijos alcancen una sana autoestima y su-
         guéis vosotros, y la medida que uséis, la usa-  perar  cualquier  atisbo  de  rivalidad  entre  los
         rán  con  vosotros”.  Vivimos  en  una  sociedad  hermanos. Por otra parte, todos los miembros
         donde abundan la fuerte crítica y las descalifi-  de la familia hemos de buscar lo que más une,
         caciones de los demás, debido en buena parte  en lugar de fijarnos en aquello que nos separa.
         a la fuerte reticencia a reconocer nuestros pro-  Y  el  recurso  frecuente  al  elogio  entre  los
         pios defectos y promover la reconciliación. De  miembros de la familia constituye un elemento
         ahí la necesidad de abstenernos de centrarnos  fundamental en todo este proceso. ❏


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