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CIENCIA Y FE
GALILEO GALILEI:
SU CARÁCTER
―
IGNACIO DEL VILLAR, PROFESOR DE TECNOLOGÍA
ELECTRÓNICA EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA
u hijo Vincenzo, que lo acompañó
en sus últimos días, describe a Ga-
lileo como jovial y enemigo de la
mentira, porque mediante la mate-
mática había llegado a la verdad.
Se enfadaba, aunque se recupera-
S ba rápido. Este último rasgo lo co-
nocía muy bien, pues durante su vida había dis-
gustado en varias ocasiones a su querido pa-
dre: había malgastado su dinero durante sus
años de estudiante en Pisa y, durante la epide-
mia de peste que acaeció hacia 1630, lo había
abandonado al dejarle la responsabilidad de
cuidar de su nieto. Pero Galileo había perdona-
do a su hijo por todo ello.
Su discípulo Vincenzo Viviani comenta que
Galileo no comía nunca en solitario, lo cual se
debía a que le gustaba conversar. Esta virtud se
traducía en un afán por explicar las materias a
sus alumnos hasta que las entendieran bien,
motivo por el que sus estudiantes lo considera- ¿Cómo conciliar estas dos descripciones tan
ban más un amigo que un profesor. Era tan so- diferentes?
ciable que se le echaba en falta cuando no se Lo cierto es que, a pesar de que sostuvo
contaba con su presencia. De ahí que cosecha- acaloradas disputas con investigadores como
ra a lo largo de su vida un gran número de amis- Grassi o Scheiner, Galileo ganó excelentes
tades. Viviani también resaltaba su gran sabi- amistades en la Corte de Florencia —Castelli,
duría. Marsili, profesor de la Universidad de Pi- Ferdinando II y Cesi— y en Venecia —Sarpi y
sa, confiesa que aprendió en tres meses con Ga- Sagredo—. Por no hablar de Urbano VIII, con
lileo más que en años con otros hombres, y quien mantuvo una relación de amistad simi-
Ciampoli, confidente del Papa, escuchaba a su lar a la de un hijo con su padre, hasta que el
maestro como a un oráculo. Papa sucumbió a los rumores y habladurías y
Sin embargo, bastantes biógrafos coinci- pasó a convertirse en su enemigo.
den en que Galileo era conflictivo y engreído. La raíz de los conflictos de Galileo encuen-
34 • LA VERDAD

