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MARCOS DE LA FE CELEBRADA









                      ¡ESCUCHADLE!                    de  la  transfiguración  (Mt.16,21-23;  Mc.8,31-
                                                      33). El mismo apóstol Pedro se enfrenta a Je-
                                                      sús para decirle que no está dispuesto a acep-
                                                ―     tar ese riesgo: “¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún
                                ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS  modo  te  sucederá  eso!”  (Mt.16,22-23;
                                                      Mc.8,32.22).
                                                         Y  es  precisamente  ahora,  cuando  ya  no
                                                      existe posibilidad de ningún equívoco en cuan-
                                                      to se refiere al seguimiento de su Hijo y a la
                                                      aceptación de la voluntad del Padre hasta la
                     ncontramos en los evangelios dos  misma  cruz,  cuando  escuchamos  el  solemne
                     teofanías por parte de Dios mismo  testimonio de su teofanía en el Tabor, coinci-
                     sobre  la  identidad  de  su  Hijo  Je-  diendo con la antigua afirmación sobre el pri-
                     sús. Es decir, asistimos a dos so-  mer mandamiento de la ley que el Dios del An-
                     lemnes  declaraciones  sobre  su  tiguo Testamento confiara a su pueblo en el Si-
                     persona  y  la  misión  que  le  tiene  naí:   “Escucha,   Israel”-“Shemá-Israel”-
           E encomendada. La primera se pro-          (Dt.6,4).  Como  cuando  dirigiéndose  a  Jesús
           duce al comienzo de su vida pública, con oca-  uno de los escribas le preguntó: “¿Cuál es el
           sión del bautismo en el Jordán: “Éste es mi Hi-  primero de todos los mandamientos? Jesús le
           jo  amado,  el  elegido”  (Mt.3,17;  Mc.1,9;  contestó:  El  primero  es  "Escucha,  Israel..."”
           Lc.3,22). La segunda aparece referida, pocos  (Mc.12,28-29).
           días antes del comienzo de su pasión, en la es-  Sobre el Tabor aparece la plenitud de la en-
           cena de la transfiguración sobre el monte Ta-  señanza de Jesús, su glorificación definitiva, la
           bor, junto con los apóstoles Pedro, Santiago y  verdad en el seguimiento del Hijo amado y pre-
           Juan (Mt.17,1-9). Evidentemente ambas mani-  dilecto  del  Padre,  y  el  mandato  explícito  por
           festaciones  son  muy  semejantes,  solamente  parte de Dios: “¡Escuchadle!” ❏
           podemos apreciar una diferencia que no deja
           de ser expresiva y significante: “Éste es mi Hi-
           jo amado, el predilecto”, a lo que añade en es-
           te caso: “¡Escuchadle!”
              ¿Un simple añadido sin mayor trascenden-
           cia? Los antiguos Santos Padres, que comenta-
           ron los evangelios ya fueron capaces de apre-
           ciar la diferencia y resaltar su profundo signi-
           ficado exegético, teológico y espiritual. Al co-
           mienzo de la vida pública de Jesús, cuando to-
           davía no se había hecho plenamente explícita
           la doctrina y el testimonio de Jesús, eran mu-
           chos los que le seguían admirados por la ex-
           cepcionalidad de su poder y sus milagros, pe-
           ro no podían entender todavía la plenitud de
           su misión, su voluntad de sometimiento a la vo-
           luntad del Padre, la aceptación de la entrega
           de su propia vida, el sufrimiento mediante la
           aceptación de la cruz y la misma muerte, como
           ya lo había anunciado poco antes de la escena


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