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MARCO DE LA FE CELEBRADA
¿ES AHORA
CUANDO VAS A ción (Lc.24,24-33;1 Cor.15,6), en el mismo mo-
mento de su Ascensión, se interesaron por el
RESTABLECER EL restablecimiento del Reino de Israel.
¿Pensaban quizá que a eso se reducía la
REINO DE ISRAEL? salvación, el Reino de los cielos?, ¿a una cir-
cunstancial liberación del sometimiento al po-
der remano? Jesús no se desalienta ante esa
― reacción, sigue confiando en ellos. Después de
semejante pretensión y antes de subir al cielo,
ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS
según nos especifica el evangelista Mateo, Je-
sús tiene el detalle de “acercarse a ellos”
(28,18), para confortarles con su cercanía y
prometerles una vez más: “Recibiréis la fuerza
del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros,
odría resultarnos incomprensible y seréis mes testigos en Jerusalén, en toda Ju-
la apreciación del san Mateo, en dea, y hasta los confines de la tierra”
el último capítulo de su evange- (Hech.1,8).
lio, momentos antes de que Je- El proyecto del Reino de Dios va mucho
sús, al despedirse de sus apósto- más allá que el de una liberación histórica y
les, momentos antes de ser ele- circunstancial, consiste en la realización de la
P vado al cielo y desaparecer defi- “plenitud del designio de Dios” sobre nosotros
nitivamente de su vista, que se haya permitido y sobre todos los hombres (Hech.20,27). ❏
dejar constancia, con toda naturalidad, de la
actitud de que “algunos vacilaban todavía”
(28,17).
De hecho, pocos momentos antes, según
nos deja constancia el propio san Lucas en el
comienzo del libro de los Hechos, cuando nos
recuerda la misma escena de la Ascensión del
Señor le habían dirigido a Jesús la insólita pre-
gunta: “Señor, ¿es ahora cuando vas a resta-
blecer el Reino de Israel?” (1,6), lo que nos
proporciona una idea bastante aproximada de
lo poco que habían entendido hasta entonces
sobre su mensaje salvador, sobre su enseñan-
za, sobre la voluntad del Padre, sobre la misión
que les encomendaba.
A pesar de los tres años en su seguimiento,
de haber sido testigos de su vida, de sus mila-
gros, de sus promesas, del anuncio profético
de la entrega de su propia vida (Mc.10,33-34);
después de haber sido testigos de su resurrec-
38 • LA VERDAD

