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MARCO DE LA FE CELEBRADA









             NI MÁS NI MENOS


                                               ―
                               ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS






                     esulta  realmente  reconfortante  nuestra  fe,  el  manantial  que  mantiene  viva  la
                     encontrar en la predicación de Je-  convicción cristiana”. (D.N. 32) “Cómo nos ama
                     sús expresiones colmadas de una  Cristo es algo que no explica demasiado, lo ma-
                     densidad de afecto y una luminosi-  nifestado en sus gestos” (D.N.37). Muchos pasa-
                     dad que puede resultarnos hasta  jes del Evangelio nos muestran a Jesús que pres-
                     sorprendente: “Como el Padre me  ta toda su atención a las personas, a sus inquie-
          R ha amado, así os he amado yo a           tudes , a sus sufrimientos . Por ejemplo: “Al ver
          vosotros;  permaneced  en  mi  amor” (Jn.15,99.  a la multitud tuvo compasión, porque estaban fa-
          “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos  tigados, abatidos” (Mt.9,36, D.N. 40). “Hoy nos
          tiene y hemos creído en él” (1 Jn.4,16); “Los he  enfrentamos a un fuerte avance de la seculari-
          amado” (Jn.15,9.12). “En verdad os digo el que  zación que pretende un mundo libre de Dios. A
          crea en  mí, hará también las obras que yo hago  ello se suma que se multiplican en la sociedad di-
          y las hará mayores todavía” (Jn.14,12; Mt.21,21-  versas  formas  de  religiosidad  sin  referencia  a
          22). Teníamos certeza del amor incondicional de  una relación personal con un Dios de amor; son
          Jesús y de su entrega por sus discípulos de en-  nuevas expresiones de una espiritualidad gnós-
          tonces y por sus seguidores de hoy. “Él nos amó  tica, desencarnada, que ignora o prescinde de la
          primero” (1  Jn.4,10).  “¡Cuánto  le  quería!”,  salvación en la carne” (D.N.87). “Lo expresado
          (Jn.11,36).  “Me  amó  y  se  entregó  por  mí”  en este documento, concluye el papa Francisco,
          (Gal.2,20). Dirigiéndose a Pedro que dudaba, le  nos  permite  descubrir  algo  que  no  es  ajeno  a
          tiene la mano mientras le dice “¿Por qué has du-  nuestro encuentro con el amor de Jesucristo, ya
          dado?” (Mt.14,31) y después de las negaciones  que participando de ese amor nos volvemos ca-
          insiste  todavía: “Simón  Pedro  ¿me  amas?”  paces de tejer lazos fraternos, de reconocer la
          (Jn.21,15-17) Y al joven rico, “le miró con cariño”  dignidad de cada ser humano y de cuidar juntos
          (Mc.10,21), Y al ciego del camino “le dice con ca-  de nuestra casa común” (D.N.217).
          riño ¿Qué quieres que haga por tí” (Mc.10,51). Y  En una palabra, el amor efectivo de Dios no
          a la mujer hemorroisa: “Ánimo hija, tu fe te ha  solo puesto a nuestro alcance, de nuestra reali-
          salvado” (Mt.9,22). Pero lo que resulta del todo  dad  humana  sino  haciéndonos  copartícipes  de
          asombroso es que ese amor lo sitúe en conso-  esa realidad divina de la  que partía nuestra re-
          nancia y paralelismo “ni más ni menos” que con  flexión: “Como el Padre me ha amado, así os he
          la  relación  existente  en  la  misma  Trinidad  de  amado yo a vosotros; permaneced en mi amor”
          Dios (Jn.15,9).                            (Jn.15,9). “Partícipes de la naturaleza divina” (2
             El  Papa  Francisco  en  su  última    encíclica  Pe.1,4). “Llamados a reproducir la imagen de su
          “Dilexist nos” (“Nos amó” Rm.8,38-39), dedica-  Hijo” (Ef.4,7; Rm.8,28-29). “Revestidos del hom-
          da a la devoción al Corazón de Jesús, abundaba  bre nuevo creado según Dios” (Ef.4,24; Gal.3,24;
          sobre esta realidad del amor de Dios. “El amor  Col.3,9-19).  “Ni  más  ni  menos”.  Todo  un  hori-
          de Cristo por nosotros es el núcleo viviente del  zonte  de  misericordia,  de  esperanza,  justifica-
          primer anuncio cristiano. Allí está el origen de  ción, vida nueva, salvación y glorificación. ❏


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