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MARCO DE LA FE CELEBRADA









                     LA FE DE ELLOS



                                                ―
                                ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS





                    ntre las enseñanzas de los evangelios
                    quisiera  resaltar  una  escena  que
                    siempre  me  ha  llamado  la  atención
                    por diversos motivos, y que además se
                    encuentra reflejada en los tres evan-
                    gelios sinópticos (Mt.9,1-8; Mc.2,1-12;
           E Lc.5, 17-26).
              Se trata de la curación de un paralítico. Las
           más de las veces vemos a Jesús realizando diver-
           sos milagros, en respuesta a la fe de quienes soli-
           citan su atención: la hemorroísa, o la hija de Jairo
           (Mc.5,21-34),  del  leproso  (8,1-4;  Mc-1,40-45;  te para todos los presentes, por considerarla in-
           Lc.5,12-16), el ciego de Jericó (Mt.20,29-34; Mc  cluso como una blasfemia, porque lo que se pre-
           10,46-48; Lc.1835-43), el enfermo de la piscina de  tendía en ese momento era la curación.
           Betesda (Jn.5,1-9), etc. En todos estos casos, la in-  Jesús lo que pretende poner de manifiesto es
           tervención de Jesús es en respuesta a la actitud  su verdadero poder y su misión. Sus milagros son
           suplicante del propio interesado, mientras que en  solo signos de su verdadero poder, que está por
           el caso del paralítico que proponía al comienzo, se  encima de la dimensión corporal, física y material
           dan características diferentes, que creo merece la  de nuestras limitaciones humanas. Él ha venido a
           pena subrayar.                             librarnos del poder del pecado y hacernos partíci-
              En primer lugar, el milagro se produce, según  pes de la vida eterna y a manifestar su poder so-
           lo subrayan los tres relatos evangélicos, como re-  bre el hombre en el cuerpo y en el espíritu. “¿Qué
           sultado de la apreciación del propio Jesús referi-  es más fácil decir..., Pues para que sepáis que el
           do a quienes se lo presentan: “Viendo
           Jesús la fe de ellos”. No se hace nin-
           guna referencia a la actitud entusias-  Sus milagros son solo signos de su
           ta, escéptica o desconfiada del intere-  verdadero poder, que está por encima de la
           sado. Y es importante el detalle, por-  dimensión corporal, física y material de
           que en todo caso el milagro aparece  nuestras limitaciones humanas.
           en un entorno de fe, al menos por par-
           te de los portadores del enfermo, sufi-
           ciente para que Jesús pueda actuar. Es lo que en  Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para per-
           lenguaje religioso definiríamos como intercesión.  donar pecados...” El milagro del paralítico, como
              Otro aspecto también importante a destacar,  todos los milagros obrados por Jesús, no son sino
           sería la expresión empleada por Jesús para su cu-  signos para poner en evidencia otro poder, que de
           ración: “Ánimo, hijo, tus pecados te son perdona-  no ser por esa curación material, fácilmente nos
           dos”. Término que, quizá, resultaría decepcionan-  hubiera pasado inadvertido. ❏


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