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CRISTIANOS PERSEGUIDOS









                           CRISTIANOS                 que se desataron todos los demonios: el martirio
                                                      de los monjes benedictinos de El Pueyo, que co-
                                                      rrieron –en aquel Barbastro tomado por las mili-
                     PERSEGUIDOS:                     cias anarquistas– la misma suerte que escolapios
                                                      y claretianos, así como otros muchos sacerdotes
                                                      diocesanos  del  lugar,  con  su  obispo  al  frente.
                        LECTURAS (3)                  Quien  busque  en  estas  páginas  una  exposición
                                                      truculenta de aquellas jornadas se llevará, sin du-
                                                ―     da, un gran chasco; porque las brutalidades y se-
                      MARÍA ARRATIBEL, DELEGADA DE AYUDA   vicias que sufrieron quienes pronto serían marti-
                                                      rizados, al igual que los desmanes de sus asesi-
                       A LA IGLESIA NECESITADA EN NAVARRA.
                                                      nos, no importan tanto a su autor como la exalta-
                                                      ción de las virtudes de aquellos monjes que, en la
                                                      hora de la tribulación más desgarradora, fortale-
                                                      cidos  por  la  oración  y  los  sacramentos,  dieron
                                                      ejemplo de piedad, acudiendo a la muerte con se-
                    l pasado 22 de mayo León XIV beatifi-  renidad, y hasta con júbilo: la serenidad y el júbi-
                    có  a  80  mártires  asesinados  por  el  lo que brinda la certeza de acceder a una exis-
                    Frente Popular en Santander: 67 sa-  tencia plena, como ciudadanos del cielo, en amo-
                    cerdotes, tres carmelitas, tres semina-  rosa contemplación del misterio divino». (Extrac-
                    ristas y siete laicos, todos ellos ejecu-  to del prólogo de Juan Manuel de Prada)
                    tados  en  la  provincia  de  Santander
           E durante la Guerra Civil. Entre los nue-  Un adolescente en la retaguardia. Memorias
           vos beatos está Manuel Arizcun Moreno, presi-  de la Guerra Civil (1936-1939). Plácido M.ª
           dente diocesano de la Acción Católica en Nava-  Gil Imirizaldu
           rra,  que  murió  mártir  el  13  de  noviembre  de  En “Iban a la muerte como a una fiesta”, D. Pláci-
           1936, arrojado vivo al mar en la Bahía de Santan-  do M.ª Gil relataba el martirio de los monjes be-
           der. Sus restos mortales reposan en la Iglesia de  nedictinos de El Pueyo, del que fue testigo. En los
           San Agustín de Pamplona.                   primeros capítulos de este nuevo libro autobio-
              Entre las muchas publicaciones por las que  gráfico narra aquellos sucesos que vivió en pri-
           podemos conocer la persecución religiosa desata-  mera persona y, después, sabremos de sus viven-
           da antes y durante la Guerra Civil española, ha-  cias en la zona republicana de Aragón hasta que
           cemos referencia a las escritas por el monje be-  finalmente consiguió llegar a casa de sus padres
           nedictino  navarro  Plácido  María  Gil  Imirizaldu  en Lumbier (Navarra), en enero del 39, cuando
           (1921-2009), que fue un testigo privilegiado del  todos lo daban por muerto. Tras esos tres años en
           martirio de los monjes de El Pueyo y de la matan-  la retaguardia de la guerra ingresó como monje
           za que tuvo lugar en Barbastro, donde fue asesi-  benedictino en el Monasterio de Valvanera, una
           nado más del 81% del clero.                vocación que se mantuvo firme hasta su falleci-
                                                      miento en 2009 siendo benedictino del Monaste-
           Iban a la muerte como a una fiesta. Memoria  rio de Leyre.
           del  martirio  de  Barbastro.  Plácido  M.ª  Gil
           Imirizaldu, monje de Leyre                 Oriente Medio
           «En Iban a la muerte como a una fiesta, el padre
           Plácido María Gil Imirizaldu nos narra –como tes-  El precio a pagar. Joseph Fadelle
           tigo  privilegiado  que  fue–  uno  de  los  episodios  El  duro  itinerario  de  Joseph  Fadelle  desde  su
           más sobrecogedores de aquella Guerra Civil en la  conversión hasta su establecimiento en Francia


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