Page 42 - Laverdad_4452
P. 42
CRISTIANOS PERSEGUIDOS
CRISTIANOS que se desataron todos los demonios: el martirio
de los monjes benedictinos de El Pueyo, que co-
rrieron –en aquel Barbastro tomado por las mili-
PERSEGUIDOS: cias anarquistas– la misma suerte que escolapios
y claretianos, así como otros muchos sacerdotes
diocesanos del lugar, con su obispo al frente.
LECTURAS (3) Quien busque en estas páginas una exposición
truculenta de aquellas jornadas se llevará, sin du-
― da, un gran chasco; porque las brutalidades y se-
MARÍA ARRATIBEL, DELEGADA DE AYUDA vicias que sufrieron quienes pronto serían marti-
rizados, al igual que los desmanes de sus asesi-
A LA IGLESIA NECESITADA EN NAVARRA.
nos, no importan tanto a su autor como la exalta-
ción de las virtudes de aquellos monjes que, en la
hora de la tribulación más desgarradora, fortale-
cidos por la oración y los sacramentos, dieron
ejemplo de piedad, acudiendo a la muerte con se-
l pasado 22 de mayo León XIV beatifi- renidad, y hasta con júbilo: la serenidad y el júbi-
có a 80 mártires asesinados por el lo que brinda la certeza de acceder a una exis-
Frente Popular en Santander: 67 sa- tencia plena, como ciudadanos del cielo, en amo-
cerdotes, tres carmelitas, tres semina- rosa contemplación del misterio divino». (Extrac-
ristas y siete laicos, todos ellos ejecu- to del prólogo de Juan Manuel de Prada)
tados en la provincia de Santander
E durante la Guerra Civil. Entre los nue- Un adolescente en la retaguardia. Memorias
vos beatos está Manuel Arizcun Moreno, presi- de la Guerra Civil (1936-1939). Plácido M.ª
dente diocesano de la Acción Católica en Nava- Gil Imirizaldu
rra, que murió mártir el 13 de noviembre de En “Iban a la muerte como a una fiesta”, D. Pláci-
1936, arrojado vivo al mar en la Bahía de Santan- do M.ª Gil relataba el martirio de los monjes be-
der. Sus restos mortales reposan en la Iglesia de nedictinos de El Pueyo, del que fue testigo. En los
San Agustín de Pamplona. primeros capítulos de este nuevo libro autobio-
Entre las muchas publicaciones por las que gráfico narra aquellos sucesos que vivió en pri-
podemos conocer la persecución religiosa desata- mera persona y, después, sabremos de sus viven-
da antes y durante la Guerra Civil española, ha- cias en la zona republicana de Aragón hasta que
cemos referencia a las escritas por el monje be- finalmente consiguió llegar a casa de sus padres
nedictino navarro Plácido María Gil Imirizaldu en Lumbier (Navarra), en enero del 39, cuando
(1921-2009), que fue un testigo privilegiado del todos lo daban por muerto. Tras esos tres años en
martirio de los monjes de El Pueyo y de la matan- la retaguardia de la guerra ingresó como monje
za que tuvo lugar en Barbastro, donde fue asesi- benedictino en el Monasterio de Valvanera, una
nado más del 81% del clero. vocación que se mantuvo firme hasta su falleci-
miento en 2009 siendo benedictino del Monaste-
Iban a la muerte como a una fiesta. Memoria rio de Leyre.
del martirio de Barbastro. Plácido M.ª Gil
Imirizaldu, monje de Leyre Oriente Medio
«En Iban a la muerte como a una fiesta, el padre
Plácido María Gil Imirizaldu nos narra –como tes- El precio a pagar. Joseph Fadelle
tigo privilegiado que fue– uno de los episodios El duro itinerario de Joseph Fadelle desde su
más sobrecogedores de aquella Guerra Civil en la conversión hasta su establecimiento en Francia
42 • LA VERDAD

