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LITURGIA









                      DIOS NO HIZO


                             LA MUERTE



                                                ―
                                ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS




                     n principio, la muerte no formaba
                     parte  del  proyecto  original  de  la
                     creación, según la primera página
                     del Génesis: “Creó, pues, Dios al
                     ser humano a imagen suya, a ima-
                     gen    de   Dios   los   creó”.
           E (Gen.1, 27), “Y vio Dios que todo
           estaba bien” (Gen.1, 10. 25. 31). Así lo reco-
           noce más tarde el libro de la Sabiduría: “Por-
           que Dios creó al hombre incorruptible, lo hizo  to Jesús, te liberó de la ley del pecado y de la
           a imagen de su misma naturaleza” (Sab.2, 23).   muerte” (Rom. 8,2). “Dios, que resucitó al Se-
              Pudiera  parecer  este  relato  una  adapta-  ñor Jesús, nos resucitará también a nosotros
           ción mítica del relato bíblico y de la historia  mediante su poder que actúa en nosotros” (1
           evolutiva de la creación, pero lo cierto es que  Cor. 6,14).
           esta convicción refleja perfectamente la teolo-  La muerte apareció en discrepancia con el
           gía de la espiritualidad cristiana, como lo afir-  plan de Dios, fruto de la interferencia del en-
           ma reiteradamente el apóstol Pablo: “manifes-  gaño del maligno, que fue capaz de seducir al
           tando el plan que había prometido por medio  hombre:  “Seréis  como  dioses”  (Gen.3,5).  No
           de su Hijo, nacido según la carne, constituido  se trata de ningún mito, sino del fundamento
           Hijo de Dios con poder, por su resurrección de  de la fe y de la misma espiritualidad cristiana.
           entre los muertos”. “A fin de que al igual que  Hemos sido creados para la inmortalidad y pa-
           Cristo fue resucitado de entre los muertos por  ra conseguir vida eterna, según le interpelan
           medio de la gloria del Padre, así también nos-  al propio Jesús: “Maestro, ¿qué he de hacer
           otros vivamos en una vida nueva” (Rom.6,4)  para  tener  en  herencia  la  vida  eterna?”
           (Rom.1,2-4). “Porque la ley del espíritu que da  (Mt.10,25).  “Cuando  este  ser  corruptible  se
           la vida en Cristo Jesús, te liberó del pecado y  revista de incorruptibilidad y este ser mortal
           de  la  muerte” (Rm.8,2).  “No  queremos,  her-  se revista de inmortalidad, entonces se cum-
           manos, que estéis en la ignorancia respecto a  plirá la palabra que está escrita: ¿Dónde está,
           los muertos como los hombres sin esperanza.  oh muerte, tu victoria?” (1Cor.15,54).
           Porque, si creemos que Jesús murió y resuci-  Concluimos  con  la  misma  convicción  que
           tó, de la misma manera Dios nos llevará con-  afirmaba desde el Antiguo Testamento el libro
           sigo, y quienes morimos en Él. Seremos lleva-  de  la  Sabiduría:  “No  fue  Dios  quien  hizo  la
           dos  al  encuentro  del  Señor.  Y  así  estaremos  muerte ni se recrea en la destrucción de los
           eternamente con el Señor” (I Tes. 4, 13-18).  vivientes. Él todo lo creó para que tenga vida
           “Porque la ley del Espíritu que da vida en Cris-  eterna”. (Sab.1,13). ❏


           40 • LA VERDAD
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