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FAMILIA
EL
ADOCTRINAMIENTO a elegir el sexo que desean. En este contexto, la
educación afectivo-sexual se realiza de forma in-
SEXUAL DE LOS adecuada y sin conocimiento de los padres, con-
llevando, en algunos casos, a la corrupción de
menores. Finalmente, se fomenta un relativismo
NIÑOS moral que margina la experiencia religiosa y
exalta la primacía del deseo y del emotivismo in-
dividual, anulando la vocación al amor humano
― que se realiza plenamente en el don de sí y la en-
ROBERT KIMBALL trega total al otro.
Resulta totalmente inadmisible que estos
adoctrinadores sigan privando a los más peque-
ños de su derecho a ser niños, confundiéndoles
ocos medios de comunicación ofre- con contenidos sexuales propios de los adultos.
cen una información objetiva y Hemos defendido en numerosas ocasiones el
completa sobre el adoc-trinamien- derecho que asiste a los padres de ser los prin-
to sexual de los niños, lo que cons- cipales educadores de sus hijos en las principa-
tituye un grave problema que mi- les cuestiones de tipo afectivo-sexual. Lamenta-
les de padres están su-friendo en- blemente, estamos asistiendo a un movimiento
P tre el asombro, la confusión y la apoyado por varios sectores políticos y sociales
impotencia. En muchos casos, dicho adoctrina- que pretende asumir el control total sobre la
miento pasa desapercibido para los padres y va educación afectivo-sexual de los hijos, margi-
calando en la formación de los menores. Detrás nando totalmente a los padres. En muchos ca-
de este adoctrinamiento sexual de los niños, se sos, esta educación se realiza en la esfera pú-
encuentra la ideología de género, según la cual, blica sin que los padres sean consultados pre-
la identidad sexual masculina o femenina, esta- viamente, y cuando las reacciones de esos pa-
blecida sobre la base anatómica, es una mera dres son contrarias a esta política de adoctrina-
construcción cultural que impide a las personas miento, su oposición es tachada de "retrógra-
da”, “anti-progresista" o “intransigente”.
Los padres cristianos tenemos la obligación
de estar al tanto de la clase de educación afec-
to-sexual que reciben nuestros hijos en sus co-
legios. Bajo ningún concepto podemos delegar
en los centros educativos la gran responsabili-
dad de educar a los hijos en una sana sexuali-
dad basada en los valores evangélicos, dado que
su bienestar y felicidad están en juego. Los pa-
dres hemos de conocer en profundidad la clase
de enseñanza en materia sexual que se imparte
en el colegio, consultando a menudo con los
profesores y preguntando a nuestros hijos sobre
las conclusiones a las que han llegado tras
recibir este tipo de enseñanza. ❏
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