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MARCOS DE LA FE CELEBRADA









                 NO PUDO HACER


                        ALLÍ NINGÚN



                                MILAGRO


                                                ―
                                ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS





                   ratándose de un versículo del evangelio
                   de san Marcos (6,5) y referido a una ac-
                   tuación de Jesús, resulta del todo sor-
                   prendente la afirmación que encabeza
                   esta página, el que no pudiera hacer allí  que tengas fe y de salvará” (Lc.8,49).
                   ningún milagro, precisamente en Naza-  Tenía que ser precisamente en Nazaret, don-
           T ret, donde siempre había vivido, donde   de se había criado, entre sus mismos paisanos,
           había hecho tantos milagros, no solo en el resto  allí donde imaginaban conocerle sobradamente
           de Galilea y a lo ancho de toda Judea y Samaría.  a Él y a toda su familia: “¿De dónde le viene to-
           Porque “no pudo”, es el término exacto del texto  do esto?, ¿Que sabiduría es esa y esos milagros?
           original del evangelio griego. “No pudo” por su  ¿No es este el carpintero? y se escandalizaban y
           falta de fe, porque desconfiaban de Él. En abso-  desconfiaban de Él, y Jesús se maravilló de su
           luto pudiéramos imaginar que se tratase de una  falta de fe” (Mc.6,2-6; Mt.13,53-58). “Lo mismo
           actitud  de  desquite  por  parte  de  Jesús,  no  co-  que henos oído que has hecho en Cafarnaúm,
           rrespondería con su estilo habitual, compasivo y  hazlo también aquí en tu patria” (Lc.4,23).
           misericordioso y menos tratándose de sus pro-  Para hacer posible la actuación del Señor, lo
           pios convecinos.                           de menos será sentir su presencia. Lo que siem-
              ¿Por qué no pudo Jesús hacer allí ningún mi-  pre resulta imprescindible será la seguridad en
           lagro? tal y como precisa el evangelista. Encon-  su poder. Porque también pudiera ocurrirnos a
           trar un contexto de fe y una predisposición re-  nosotros, a cuanto creemos conocerlo sobrada-
           ceptiva hacia el fundamento de su poder, resul-  mente y estar familiarizados con Él de toda la vi-
           taba  un  condicionamiento  indispensable  para  da, que también nos hagamos consideraciones
           toda actuación del Maestro. Más importante in-  parecida a las de aquel tiempo: “No es este el
           cluso  que  la  actitud  personal  de  quienes  se  hijo de José” (Mt.13,55), que reaccionásemos y
           acercaban a Él. Conocemos milagros realizados  actuásemos como si toda nuestra vida quedase
           por Jesús desde la distancia, pero en situaciones  reducida a escala de lo simplemente natural, de
           en que se pone en evidencia la total con fianza  lo normal y estrictamente ordinario, sin dejar el
           en Él: “Señor, yo no soy digno de que entres ba-  más mínimo espacio a lo sobrenatural, a la gra-
           jo mi techo, basta que lo digas de palabra y ni  cia y a al poder de los dones de Dios en nuestra
           criado  quedará  sano”  (Mt.8,8-13;  Lc.7,9;  vida, porque también en nosotros se diera defi-
           Jn.4,50). “Tu hija esté muerta, no molestes más  ciencia de fe. En una palabra: “la fe es la ga-
           al Maestro. Jesús lo oyó y dijo, no temas, basta  rantía de los que o se ve” (Heb.11-1). ❏


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