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EDUCACIÓN








              EDUCACIÓN EN LA


                   ADOLESCENCIA:                      me gusta”, “me apetece-no me apetece”, “tengo

                                                      ganas-no tengo ganas”, “lo hacen-no lo hacen los
           VALORES HUMANOS                            demás”… Y lo es también no desanimarse ante
                                                      los fallos.
                                                         Para ello ha de valorarse y fomentar siempre
                                                ―     el  esfuerzo,  la  abnegación,  la  perseverancia,  la
                                                      compasión hacia personas desfavorecidas, y el es-
                                  ANDRÉS JIMÉNEZ ABAD
                                                      tablecimiento  permanente  de  pequeñas  metas
                                                      personales como actitud habitual, saboreando los
                                                      logros, ayudándoles a sacar lecciones positivas de
                                                      los fallos y fracasos.
                     ontinuamos tratando sobre la educa-  Conviene esclarecer al coronar la infancia el
                     ción  en  la  adolescencia.  Conviene  concepto de la verdadera libertad, que no es una
                     animar  desde  la  infancia  a  vencer  independencia desvinculada o la afirmación de
                     especialmente  la  pereza,  la  irrefle-  los apetitos y deseos particulares, sino el domi-
                     xión y la inconstancia. Es fundamen-  nio de uno mismo, la responsable apuesta por el
                     tal que el adolescente reflexione so-  bien  y  la  capacidad  de  tomar  decisiones  de
           C bre lo que ve a su alrededor, cosa       acuerdo con el auténtico valor de las cosas y la
           que le dificulta el mundo digital en que vive, sur-  dignidad de las personas. Y que el valor de la li-
           tido de reacciones emocionales, de prisas y su-  bertad se mide por la capacidad de compromiso.
           perficialidad. Aunque la familia es fuente de refe-  Es bueno proponer el ejemplo de quienes han
           rencias, criterios y pautas de actuación, es un he-  actuado así: los héroes, los santos y otros gran-
           cho que ha cedido protagonismo a las redes y la  des  modelos  de  humanidad,  ayudándose  para
           pantallas.                                 ello, por ejemplo, de la virtualidad pedagógica
              En la familia o en el centro escolar no es bue-  de los relatos y narraciones.
           no darle todo pensado, pero tampoco lo es dejar-  Es fundamental también que los padres creen
           le sin respuestas, o dar a entender por medio de  desde unos años antes un ambiente familiar de
           omisiones o de actitudes de cinismo y desencanto  exigencia, lo que incluye horarios fijos de acos-
           que las respuestas no existen. No es bueno que  tarse y levantarse, control del horario de la televi-
           desde niños “aprendan” en su casa o de sus pro-  sión, de los videojuegos, de las lecturas y de In-
           fesores -al escuchar sus quejas o comentarios ha-  ternet, un horario de estudio personal, no darles
           bituales-, que el mundo es una porquería, que na-  más dinero del necesario y comentar de modo na-
           die hace nada que no sea por su interés, que el  tural desde el principio en qué se ha gastado; el
           trabajo es una maldición, que ser bueno es ser  cultivo habitual del deporte, evitar la ociosidad y
           tonto, que el mundo es de los astutos... Nada hay  promover la asunción de responsabilidades fami-
           más demoledor que el cinismo y la desesperanza.  liares y domésticas (cuidar de sus hermanos pe-
              Entre los 7 y los 10 años es también un mo-  queños, encargos o funciones en la casa...)
           mento propicio para cultivar valores humanos co-  Por la misma razón conviene que les facilite-
           mo  la  fortaleza,  la  sobriedad  y  el  autodominio:  mos participar en ambientes extrafamiliares posi-
           usar el tiempo, el dinero y disfrutar de las propias  tivos, donde puedan poner en práctica y apreciar
           experiencias según criterios adecuados. Es fun-  estos y otros valores humanos, compartiéndolos
           damental que no se tomen decisiones –ni ellos ni  con sus iguales, apoyados por formadores capaci-
           nosotros- según el débil argumento: “me gusta-no  tados (parroquia, movimientos juveniles, etc.).  ❏


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