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“    Una de las expresiones más


                                                          significativas de esta
                                                          devoción es la Vigilia de la
                                                          Inmaculada, que cada año
                                                          reúne a un número creciente
                                                          de fieles en la parroquia de
                                                          San Miguel de Pamplona




         tudio, el trabajo y la vida familiar.Los comentarios  dio, el trabajo, el ocio, la amistad, la cultura. En
         no  son  conferencias  ni  reflexiones  largas,  sino  un tiempo marcado por el individualismo y por
         destellos que ayudan a contemplar a María como  el cansancio interior que muchas personas sien-
         quien supo acoger la palabra de Dios en lo con-  ten, esta vigilia se convierte en un oasis: un es-
         creto de su historia. Un modo sencillo y profundo  pacio  de  silencio,  contemplación  y  encuentro
         de dejar que la oración toque la vida.      comunitario donde el alma puede reencontrar-
            2. El testimonio de un laico: la fe que se en-  se con Dios y dejarse renovar.
         carnaLa segunda parte es el testimonio de un se-
         glar. Este año lo ofrecerá un profesional y padre  Pamplona, diócesis que camina con María
         de  familia,  figura  especialmente  significativa
         porque encarna la fe en las circunstancias donde  La continuidad de esta vigilia desde 1974 reve-
         la mayoría de los cristianos viven su misión: el  la algo importante: en Pamplona existe una co-
         hogar, la profesión, los compromisos sociales. Es-  munidad viva que encuentra en María un moti-
         cuchar cómo la fe ilumina las encrucijadas per-  vo  para  reunirse,  orar  y  renovar  su  vocación
         sonales, las alegrías y las luchas del día a día, se  cristiana.  Lo  que  empezó  como  una  iniciativa
         convierte en una invitación a vivirla con mayor  apostólica  ha  ido  creciendo  hasta  convertirse
         coherencia y esperanza.                     en una cita que muchos esperan cada año.
            3. La Eucaristía: centro y culmenLa tercera  En un mundo donde todo cambia con rapi-
         parte culmina en la Eucaristía, presidida por el  dez, donde la tradición a veces es mirada con dis-
         Arzobispo y concelebrada por varios sacerdotes.  tancia o sospecha, esta perseverancia es un tes-
         La misa, celebrada ya en el umbral del 8 de di-  timonio elocuente. Habla de la fuerza de la fe vi-
         ciembre, es la expresión más plena de la fiesta:  vida en comunidad y de la necesidad que las per-
         en ella, la comunidad cristiana se reúne para dar  sonas  tienen  de  espacios  donde  reencontrarse
         gracias por el don de María y para renovar su  consigo mismas y con Dios. La fiesta de la Inma-
         propia entrega a Dios.                      culada  no  es  solo  un  recuerdo;  es  una  puerta
                                                     abierta al futuro. En María, la Iglesia contempla
         Una tradición para encender el amor         su propia vocación y el destino al que Dios la lla-
                                                     ma. Por eso, celebrar esta solemnidad es dejarse
         Esta vigilia no es un simple evento anual; es una  renovar por la gracia y recordar que la esperan-
         llamada a renovar el corazón. Como expresan el  za  cristiana  no  es  ingenuidad,  sino  certeza  de
         venerable P. Tomás Morales, fundador de estas  que Dios actúa en la historia.
         vigilias, “se trata de ofrecer un espacio de ora-  La Vigilia de la Inmaculada de este año, con
         ción que nos haga arder en amor a la Virgen y,  su lema “Unidos con María, peregrinos de la Es-
         con ella y por ella, en amor a Dios y a todas las  peranza”, invita a toda la comunidad navarra a
         personas.” La intención es clara: no se trata de  caminar con la Madre, a dejar que la fe ilumine la
         acumular actos piadosos, sino de encender una  vida diaria y a convertirse, cada uno desde su lu-
         vida cristiana más coherente, alegre y misionera.  gar, en sembradores de esperanza.Porque, al fi-
         María es presentada como icono de la Esperan-  nal, María Immaculada sigue siendo lo que siem-
         za, guía que impulsa a vivir la fe en los lugares  pre ha sido: luz que no conoce mancha, aurora de
         donde transcurre la vida real: la familia, el estu-  un mundo nuevo y guía segura hacia Dios. n


                                                                                     LA VERDAD • 21
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