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MARCOS DE LA FE CELEBRADA









                NOS ENRIQUECIÓ


                CON SU POBREZA



                                                ―
                                ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS






                         tra de las expresiones descon-
                         certantes  y  aparentemente
                         contradictorias que encontra-
                         mos en la teología del apóstol
                         san Pablo, y que sin embargo,
                         se  presta  a  una  profunda  re-
           O flexión desde una visión de fe,
           es la que encontramos en su segunda Carta a
           los Corintios (8,9), cuando afirma: “Conocéis
           la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el
           cual, siendo rico, se hizo pobre a fin de enri-
           quecernos con su pobreza”. Ya que lo lógico y
           natural parecería ser que alguien pretendiera  vuestro; de la misma manera que el Hijo del
           enriquecernos  desde  la  abundancia  de  sus  Hombre no ha venido a ser servido, sino a ser-
           bienes, en lugar de pretender engrandecernos  vir  y  a  dar  su  vida  en  rescate  por  muchos”
           desde su indigencia.                       (Mt.20,27).
              Y es que la Palabra de Dios, en el proceso  Porque no es lo mismo enriquecerse a cos-
           de nuestra fe, nos conduce a los cristianos a  ta de la pobreza ajena -según las leyes mez-
           encontrarnos  con  una  racionalidad  del  todo  quinas  que  rigen  el  comercio  y  el  mercado-
           diferente a la que tenemos asumida para las  promoviendo  acaparamientos  injustos  y  pre-
           realidades de este mundo. Normalmente y tra-  cios  inflacionados,  escaseces  y  penurias  en
           tándose de los bienes materiales, para incre-  bienes de consumo, algo totalmente diferente
           mentar nuestro patrimonio, procuramos apro-  a  lo  que  nos  propone  Jesús:  “Enriquecernos
           vecharnos  de  la  abundancia  de  quienes  nos  con su pobreza”.
           rodean. Sin embargo, según la coherencia del   “Tened  entre  vosotros  los  mismos  senti-
           evangelio, lo que pudiera parecer una insen-  mientos  que  tuvo  Cristo.  El  cual,  siendo  de
           satez, responde a la experiencia de haber sido  condición divina, no hizo alarde de su catego-
           enriquecidos con el amor que impulsó a Cris-  ría de Dios, sino que se despojó de sí mismo,
           to Jesús a darse totalmente por nosotros, has-  tomando condición de siervo, haciéndose a los
           ta el punto de dar su vida para hacernos par-  hombres y apareciendo como un hombre cual-
           tícipes de su amor. Es la lógica del Evangelio:  quiera. Y se humilló a sí mismo obedeciendo
           “no  sea  así  entre  vosotros,  sino  que  el  que  hasta la muerte y una muerte de cruz. por lo
           quiera llegar a ser grande sea vuestro servi-  cual Dios lo exaltó y le concedió el nombre so-
           dor, y el que sea el primero, se haga esclavo  bre todo nombre” (Fil,2,6-11). ❏


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