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EDUCACIÓN








                    LOS JÓVENES, LA                   dernidad, Barcelona, pág. 17) ¿Proclama con ello
                                                      sólo la muerte de Dios, o está proclamando la des-
                                                      aparición de todo sentido? Y al hacerlo, ¿no está
                           ESCUELA Y LA               frustrando la tendencia profunda del ser humano
                                                      a la búsqueda de un significado, devaluando tam-
           PÉRDIDA DE SENTIDO                         bién a la propia persona hasta la categoría de “va-
                                                      lor superfluo”? Un hombre o una mujer sin signifi-
                                                      cado terminan siendo un hombre o una mujer in-
                                                ―     significantes.
                                                         Este nihilismo se ha convertido no ya en una fi-
                                  ANDRÉS JIMÉNEZ ABAD
                                                      losofía de gabinete, sino en una capa de pensa-
                                                      miento que se respira y alienta los modos de vida
                                                      hasta convertirse en modelos conceptuales, en es-
                                                      tructuras  mentales,  en  inconscientes  colectivos
                        o dejan de sobresaltarnos las no-  desde los que se lee la realidad y desde los que se
                        ticias  tristes  de  jóvenes  afecta-  actúa con absoluta “naturalidad”.
                        dos por la depresión y por un ma-  A esa pérdida del sentido personal del hom-
                        lestar emocional difícilmente so-  bre también ha podido contribuir la escuela, deu-
                        portable, hasta el punto de caer,  dora al fin y al cabo de las sensibilidades de su
                        en algunos casos -siempre dema-  tiempo, en especial de las dominantes. Una es-
           N siados- en la tentación de acabar        cuela que se ha podido dejar fascinar por las dis-
           con su vida.                               tintas novedades que han ido pasando delante de
              A menudo los motivos vienen del desprecio  sus ojos: el cientificismo, el tecnologismo, el utili-
           que sienten por parte de compañeros en el ámbi-  tarismo, el productivismo, el hedonismo, el co-
           to escolar, en el de las amistades y en el de las re-  lectivismo, el individualismo, los mesianismos so-
           des sociales. Es este un asunto muy preocupan-  ciales... Muchos “ismos…” y un mismo horizonte,
           te, que delata serias e inadmisibles tendencias  sin trascendencia vital. En el fondo, una educa-
           egoístas por parte de los agresores y de quienes  ción envenenada de nihilismo, presentista y que
           les aplauden y jalean a menudo, o simplemente,  no lleva a ninguna parte.
           guardan silencio.                             Pero la educación va más allá de los procesos
              No deja de sorprendernos también la fragili-  meramente instruccionales, movidos por la técni-
           dad emocional tan frecuente, la falta de resilien-  ca y la eficacia, y de los procesos de socialización,
           cia en las víctimas, su soledad y su dificultad pa-  ideologizados y politizados por lo general.
           ra acudir a quien pudiera ayudarles: padres, pro-  Es fundamental y muy urgente tomar con-
           fesorado, autoridades...                   ciencia de que la educación es una “periferia”
              Pero  habría  que  preguntarse  también  si  la  donde un bautizado está llamado a aportar vida
           proliferación de manifestaciones neuróticas de la  y sentido, comprometiéndose de verdad: como
           personalidad, sin que medie una amenaza exter-  docente (profesorado, equipos directivos…), co-
           na explícita, tiene alguna relación con la deva-  mo padre (familia y asociaciones), como alumno
           luación del propio ser personal, y ésta, a su vez,  (formándose  en  serio  y  participando  en  la  re-
           con la experiencia de la pérdida de sentido.   presentación escolar). Y a reivindicar otra polí-
              Gianni Vattimo afirma que “Dios muere en la  tica educativa, fundada en criterios, valores y
           medida en que el saber ya no tiene necesidad de  procedimientos  que  se  correspondan  con  la
           llegar a las causas últimas (...) En esta acentuación  condición personal del hombre y con su digni-
           del carácter superfluo de los valores últimos está  dad, no con señuelos ideológicos proclives a la
           la raíz del nihilismo consumado” (El fin de la mo-  perversión y a la manipulación.  ❏


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