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DIÓCESIS









            Isidro Sánchez              ¿Cómo puede enredar con tal saña
                                        corazones y mentes preclaras?
                Martínez                ¡Increíble! ¡Qué cosas tan raras!
                                        al más santo le hiere y le daña.
                                        Mas la obra de Dios nunca falla.
            El pasado 6 de febrero      Sus designios son firmes y estables.
              fallecía el sacerdote     Con su celo destruye los males
           Isidro Sánchez Martínez.     y levanta del suelo al que clama.
              Hoy ofrecemos unos
                                        En su casa la puerta está abierta,
            versos del propio Isidro    y, a su vera, él está esperando.
               sobre su vocación        es el padre que al hijo, abrazando,
                  sacerdotal.           le prepara una mesa repleta.

                                        Fueron duros, muy duros, los días
                                        al creer mi camino cortado;  los caminos de Dios son muy amplios.
           Te doy gracias, Señor, por llamarme  pensé en todo: ¡Hasta aquí hemos  marcha y llama a los padres blancos
           a una edad todavía temprana,  llegado!,                   que te acojan y te abran su casa.
           pues mi padre, mi madre y hermana   tengo el alma sin vida, vacía.
           me enseñaron, de ti a enamorarme.                         Así lo hice, a ese gran seminario,
                                        Esas cosas que tiene la vida,  orientado a formar misioneros
           ¡Qué ilusión cuando fui al seminario  con su modo de hacer silencioso  del mensaje de Dios: mensajeros
           y aprendí a rezar a María!   brotó en mí un surtidor caudaloso  de la “buena noticia”, emisarios.
           ¡Qué emoción cuando, día tras día,   y condujo mis pies “la Oliva”
           desgranaba cuentas del rosario.                           Luego un año de buen noviciado
                                        Monasterio de paz y trabajo,  en los Alpes, allá, justo en Francia,
           Poco a poco ensayamos el canto  largas horas para meditar,  donde “desde la más tierna infancia”
           gregoriano, por ser más concreto,  con la ayuda del padre Tomás  el francés es escrito y hablado.
           descubriendo con él el secreto  encontré a Dios arriba y abajo.
           de que Dios es por tres veces santo.                      Doce meses después fui a Londres
                                        Escuché la llamada del padre,  a estudiar y vivir teología.
           Fueron cuatro los años primeros  y, de nuevo, sentí ardor en mis venas:  y poder descubrir cada día
           y, ya en quinto, se vio más cercana  el Señor me alivió de mis penas  el amor del Señor de los lores.
           la gran meta, aunque un poco lejana  y el regazo de su santa madre.
           de lo hermoso que es ser misioneros.                      Entre cantos, visitas y rezos
                                        ¿Es, tal vez, imposible, lo dudo  el domingo: la feligresía,
           Los estudios de filosofía    que una madre fracase en su intento  muchos días a la capellanía
           ayudaron a abrir nuestras mentes  de alcanzar, no importa el momento  de emigrantes, de niños y viejos.
           al discurso, razón, don de gentes.  lo que su hijo le pide a menudo?
           Buen camino para hacer la homilía.                        Al final recibí el diaconado
                                        Mis plegarias volaban al cielo:  con solemnes y sagrados votos.
           Un mal día truncó mi camino,  ¡Madre mía, tú eres mi esperanza,  Muchas tardes de viajes en moto
           es el diablo que siempre destruye,  en ti he puesto toda mi confianza:  con sol, aire y a veces nublado.
           o pretende si de él n o se huye,  Quiero ser sacerdote, lo quiero.
           y por eso lo llaman “maligno”.                            Todo llega, Señor, cuanto empieza:
                                        Lo serás, hijo mío, ten calma:  el momento de mi ordenación.


           22 • LA VERDAD
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