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Mayo, mes de María                          dad, su riqueza simbólica y la multitud de fieles
         Si bien Navarra vive romerías a lo largo de todo  que congregan.
         el año, es en primavera —especialmente en ma-  La romería a Ujué es, sin duda, una de las
         yo— cuando alcanzan su mayor intensidad. No es  más emblemáticas. Sus orígenes se remontan al
         casualidad: mayo está dedicado de manera espe-  siglo  xI,  cuando  los  habitantes  de  Tafalla  em-
         cial a la Virgen María, figura central de la devo-  prendieron el camino para agradecer a la Virgen
         ción cristiana y presencia constante en la espiri-  su protección en tiempos de peligro. Desde en-
         tualidad navarra. En estos días, la geografía foral  tonces,  generaciones  de  romeros  han  repetido
         se convierte en un mosaico de advocaciones ma-  ese gesto, manteniendo viva una tradición que
         rianas. No existe una sola Virgen que represente  combina  la  penitencia  con  una  profunda  devo-
         a toda Navarra, porque cada valle, cada pueblo,  ción. Especialmente sobrecogedora es la imagen
         cada comunidad tiene la suya propia. Esa diver-  de  los  “Doce  Apóstoles”,  que  parten  de  noche
         sidad, lejos de fragmentar, enriquece una devo-  desde Tafalla. Vestidos con túnicas negras, ceñi-
         ción profundamente arraigada.               dos  con  esparto  y  cargando  pesadas  cruces,
            María es, para los fieles, la presencia más cer-  avanzan en silencio, rezando y cantando. Es una
         cana del misterio de Dios. A través de ella, mu-  escena que parece detenida en el tiempo, un tes-
         chos han descubierto la ternura divina, la miseri-  timonio vivo de la fe de un pueblo.
         cordia que sostiene y el camino que conduce a  No  menos  significativas  son  las  romerías  a
         Cristo. Acudir a la Virgen no es pedirle que cam-  Roncesvalles,  donde  los  valles  pirenaicos  pere-
         bie la voluntad de Dios, sino aprender de ella a  grinan a la Virgen de Orreaga. Allí se despliega
         confiar, a creer, a vivir con esperanza.    una riqueza etnográfica única: trajes tradiciona-
                                                     les, cantos ancestrales, gestos heredados. La ro-
         Grandes romerías, grandes historias         mería de Aézcoa, por ejemplo, destaca por la ele-
         Entre las muchas romerías que salpican el calen-  gancia de sus participantes, mientras que la de
         dario navarro, algunas destacan por su antigüe-  Arce conserva una dureza penitencial que impre-


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