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sión manual, sino el rico y profundo sentido hu-
                                                     manizador del trabajo; así como esa dimensión
                                                     trascendente  de  acogida  de  la  voluntad  de  un
                                                     Dios que nos hizo cocreadores y cuidadores, con
                                                     Él, de un mundo al que quiere casa habitable,
                                                     convivencial y feliz para todas y todos (cfr. L.E.
                                                     9). Es lo que, sin duda, Jesús vivió en el prolon-
                                                     gado y clamoroso silencio de Nazaret, y, poste-
                                                     riormente, en lo que denominamos su ‘vida pú-
                                                     blica’ hasta su muerte.
                                                       Por eso esta Delegación Diocesana de Pasto-
                                                     ral del Trabajo, como parte de la iniciativa ecle-
                                                     sial por un Trabajo Decente, “este año bajo el le-
                                                     ma  ‘Ante  la  exclusión,  trabajo  decente”,  cons-
                                                     cientes de nuestras notables debilidades y con-
                                                     tradicciones, deseamos, no obstante, ante todo,
                                                     trasladar al mundo del trabajo la voluntad de
                                                     compromiso vivo y sincero de la Iglesia en Na-
                                                     varra con dicho mundo. Deseamos hacer nues-
                                                     tras sus causas legítimas. Y esto como paso in-
                                                     dispensable de verificación de nuestra fidelidad
                                                     a  Cristo  y  como  prueba  de  que,  tratando  de
         do violados; que el trabajo se deshumaniza, que  construir una Iglesia en la que quepan todas y
         no sólo no sirve a la vida, sino que, como nos re-  todos, no olvidamos la preferencia por los más
         cuerda el mismo León xIV, los lugares de trabajo  vulnerables, por los pobres. Estos “aparecen en
         que deberían ser espacios de vida, “con frecuen-  muchos casos como resultado de la violación de
         cia se transforman en lugares de muerte y deso-  la dignidad del trabajo”. Los estudios sociológi-
         lación”. Los 2 muertos diarios en contexto labo-  cos lo confirman. También en nuestra tierra. Da-
         ral, que prácticamente vienen a sumar unos 700  das  las  condiciones  de  precariedad  actuales,
         accidentes laborales mortales al año, son la ma-  hoy  estar  empleado  o  empleada  no  garantiza
         nifestación extrema y dramática de una realidad  necesariamente salir de la pobreza.
         inaceptable. No nos hallamos ante meros datos  Y nada de lo ahora dicho, ni siquiera en la li-
         estadísticos. Son rostros humanos, familias, his-  teralidad de su expresión, representa un cami-
         torias truncadas. Y, además de la siniestralidad  no nuevo. En los últimos tiempos, nos lo había
         laboral, con frecuencia el mundo del trabajo se  dejado admirablemente marcado, en su lumino-
         ha convertido en un mundo de descarte: por el  sa encíclica sobre “El trabajo humano” (L.E. cfr.
         desempleo, la precariedad, la temporalidad abu-  números 8 y 9), Juan Pablo II.
         siva, la falta de ‘papeles’, los salarios insuficien-  Aprovechamos también, por lo mismo, esta
         tes, el deterioro de la salud física y mental, las di-  oportunidad  para,  conscientes  de  nuestra  pe-
         ficultades de conciliación, la negación de los de-  queñez y pobreza, presentarnos ante vosotras y
         rechos debidos…                             vosotros, hermanas y hermanos en la fe, con in-
            El próximo 1 de mayo es también, para quie-  mensa modestia, y ofreceros escucha y servicio.
         nes profesamos la fe católica, la festividad de San  Ojalá podamos contribuir, entre todas y todos, a
         José Obrero. El enseñó al que constituye el cen-  que el trabajo sea un ámbito de mayor y mejor
         tro de nuestra fe, a Jesús, nuestro Señor y Maes-  posibilidad  de  realización  humana  integral  y
         tro, no sólo a trabajar y desempeñar una profe-  plena. ❏


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