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EDUCACIÓN
HACIA UNA sonalidad del estudiante y condiciona los conteni-
dos y métodos educativos a intereses ajenos a su
formación personal.
FORMACIÓN DEL son los más preparados de la historia. Sin embar-
Es frecuente escuchar que los jóvenes de hoy
go, desde la Universidad de Cambridge se alerta
CARÁCTER de que, pese a que los estudiantes británicos ad-
quieren un elevado conocimiento en muchas com-
petencias esenciales para la vida, existe entre el
―
profesorado una marcada preocupación por la di-
ANDRÉS JIMÉNEZ ABAD mensión ética de sus alumnos. Se afirma que “son
muy listos, pero perfectamente individualistas y
egoístas”. Esta observación lleva a preguntar:
¿Qué tipo de personas estamos educando?
n la actualidad, especialmente en el El historiador Christian Ingrao, en su obra
ámbito anglosajón, se observa una Creer y destruir. Los intelectuales en la máquina
tendencia creciente hacia el modelo de guerra de las SS (Acantilado, 2017), describe
educativo conocido como “educación el perfil de numerosos miembros del ejército nazi
del carácter”. Esta orientación surgió que no eran personas ignorantes, sino individuos
en los años 90 como respuesta a una con una formación académica muy elevada. Lejos
E inquietante deriva iniciada en la déca- de ser incultos, poseían un alto nivel educativo, lo
da de los 60, cuando muchos profesores empeza- que, sumado a un profundo compromiso ideológi-
ron a rechazar la educación moral por conside- co, los convirtió en piezas eficaces de la maquina-
rarla “adoctrinamiento”. A raíz de esta renuncia, ria de exterminio alemana. Este caso es un ejem-
la enseñanza se centró en transmitir habilidades plo paradigmático de las consecuencias negativas
y destrezas sin una guía ética ni antropológica de una formación intelectual intensa pero desvin-
clara, lo que desembocó en resultados académi- culada de una sólida educación moral.
cos catastróficos y en una cultura de libertarismo Por tanto, es fundamental recordar que la edu-
disfuncional que todavía persiste. cación tiene una doble función: enseñar y formar.
La decisión de apostar por la “educación del Si se pone el énfasis únicamente en la enseñanza
carácter” responde a la conciencia de que no y en la mejora de la didáctica, el esfuerzo educa-
basta con formar a los estudiantes en capacida- tivo se dirige al qué y al cómo enseñar, olvidando
des o habilidades, incluso cívicas; es esencial do- el para qué se aprende y la finalidad de los cono-
tarles de argumentos y criterios para saber có- cimientos adquiridos. Muchos jóvenes graduados
mo, cuándo y por qué emplear esas habilidades, que aterrizan en la docencia poseen un bagaje in-
así como de resortes volitivos para llevarlos a la telectual suficiente pero carecen de una forma-
práctica. Sin esta orientación, el aprendizaje ción moral y pedagógica que tenga como hori-
pierde profundidad y sentido, y los estudiantes zonte la plenitud de la persona en su integridad.
pueden convertirse en individuos hábiles pero Cada vez son más los centros es-
carentes de discernimiento ético. colares que demandan profesores com-
Fuera del mundo anglosajón -aunque prometidos con el desarrollo personal
también dentro de él, ciertamente- si- de los estudiantes, más allá de compe-
gue prevaleciendo una educación de- tencias y habilidades y al margen de
masiado dependiente en exceso de las presiones ideológicas impuestas
los dictados políticos e ideológi- desde el poder político, especialmente
cos dominantes. Esta tendencia ante la renuncia de no pocas familias
limita el desarrollo de la per- a su responsabilidad educativa. ❏
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