Page 38 - Laverdad_4435
P. 38
MARCOS DE LA FE CELEBRADA
¿ERES TÚ EL QUE
HA DE VENIR?
―
ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS
a inquietante pregunta que Juan el ranza, no con especulaciones y meras palabras,
Bautista dirige a Jesús desde la cár- sino con la evidencia de los hechos y signos de
cel, a través de sus discípulos, segu- salvación: “Id y anunciad a Juan lo que estáis
ramente nos resulte incómoda tam- viendo y oyendo: Los ciegos ven, los leprosos
bién a nosotros: “¿Eres tú el que ha quedan limpios, los sordos oyen, y a los pobres se
de venir o tenemos que esperar a les anuncia la Buena Noticia. Y dichoso el que no
L otro?” (Mt.11,3). No puede significar se escandaliza de mí” (Mt.5,5.6). Porque eran los
que el Bautista dude de la figura mesiánica del fariseos quienes se escandalizaban ante los sig-
que ha sido su precursor, su más decidido entu- nos de Jesús: “¿Quién te ha dado autoridad para
siasta: “Detrás de mí viene uno que es más gran- hacer estas cosas?” (Mt.21,23; Mc.11,28;
de que yo, a quien no merezco desatar la correa Lc.20,2). Juan el Bautista había sido el precursor,
de su sandalia” (Lc.3,16); hasta el punto de que el primer testigo de la llegada del Reino, pero
sus discípulos pasen a ser seguidores de Jesús murió decapitado en la cárcel de Herodes antes
(Jn.1,35-40). Es más bien la turbación y el des- de conocer la plenitud del Reino mediante el
aliento al encontrarse en la prisión de Herodes cumplimiento definitivo de la victoria pascual de
(Mc.17,19). El propio Jesús había proclamado el Cristo Jesús sobre el pecado y la muerte.
elogio más significativo de él: “Os aseguro que no Por eso podrá añadir Jesús, en su respuesta a
ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor Juan, una segunda afirmación tan curiosa como
que Juan el Bautista” (Mt.11,11; Lc.7,28). colmada de esperanza, referida no ya a él, sino a
Juan está desalentado y desconcertado, como todos nosotros seguidores de Jesús: “Nadie más
tantas veces nos ocurre a nosotros en la misión grande que Juan el Bautista, aunque el más pe-
de nuestro testimonio cristiano, cuando damos queño en el reino de los cielos es más grande que
excesivo crédito a los profetas de calamidades, él” (Mt.11,11). A Juan le tocó ser solo el precursor,
tan abundantes en todas las épocas de la historia; el heraldo, pero sin llegar a experimentar la ple-
mientras que la llegada del Reino se manifiesta nitud del poder y de la victoria pascual sobre el
con una presencia que actúa, sin ruido, en multi- pecado y la muerte. Nosotros, en cambio, vivimos
tud de signos, porque también lo pequeño es lu- ya en la “plenitud de los tiempos” (Gal.4,4;
gar de la epifanía de Dios. Ef.1,10), con todos los signos iluminados en nues-
Juan ha sido el precursor, el anticipo de la lle- tra fe.
gada del Salvador, testigo del cumplimiento de Si los fariseos llegaron a escandalizarse de Je-
las antiguas profecías, de la encarnación del Hijo sús, lo importante es que Jesús, no llegue a es-
de Dios, del Reino de Dios iniciado ya en nuestra candalizarse de nosotros, fascinados por cantos
historia. Por eso Jesús responde al mensaje que de sirena de los profetas de calamidades que fra-
le dirige desde la cárcel, reafirmando su espe- gilicen nuestra esperanza (Mt.14,31). ❏
38 • LA VERDAD

