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MARCO DE LA FE CELEBRADA
¿POR QUÉ LES
HABLAS EN
PARÁBOLAS?
―
ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS
mo para poder captar su pleno significado, re-
na pregunta muy oportuna que ferido al Reino de los Cielos. Pero tanto la pre-
le dirigen a Jesús (Mt.13,10) a dicación de Jesús como el anuncio de los anti-
la que responde, pero con un guos profetas tropieza con la obcecación y re-
añadido que resulta sorpren- chazo de sus antagonistas. Se trata de un en-
dente, y cuyo sentido se inte- durecimiento voluntario, una predisposición
resaba por conocer una feli- negativa que causa el rechazo de un anuncio
U gresa sutil y perspicaz. Dice Je- salvador, que se formula en expresiones que
sús: “A vosotros se os ha dado a conocer el Rei- siempre resultarán simbólicas, tamizadas y no
no de Dios, pero a los de fuera todo se les pre- plenamente expresivas. Justificación para
senta en parábolas, para que por mucho que quien no está dispuesto a entender. Es el caso
miren no vean, por mucho que oigan no en- de Corazín y Betsaida (Mt.11,20-21; Lc.10,13-
tiendan, no sea que se conviertan y se les per- 15). No se trata de amenazas, son tan solo ex-
done” (Mt.13,10-13; Mc. 4,10-12: Lc.8,12) que presión del designio de que Dios no fuerza ni
tienen resonancias proféticas de Isaías (6,10). impone su enseñanza o su seguimiento.
Realmente las parábolas en boca de Jesús “A vosotros se os han dado a conocer los
constituían un recurso muy habitual y didácti- misterios del Reino de los cielos, pero a ellos
co, generalmente tomadas de reali-
dades vitales, o de la misma natura-
leza para facilitar el contenido de Realmente las parábolas en boca de Jesús
sus enseñanzas: el buen pastor, el constituían un recurso muy habitual y
hijo pródigo, la oveja perdida, el didáctico, generalmente tomadas de
sembrador, el grano de mostaza, el
trigo y la cizaña, la levadura, el fari- realidades vitales, o de la misma naturaleza
seo y el publicano, el tesoro escon- para facilitar el contenido de sus enseñanzas.
dido, el juez injusto, la red de los
pescadores, la oveja perdida, el ami-
go inoportuno, la higuera, los dos hijos, el vino no” (Mt.13,11.12; 25,29). “Dichosos vuestros
y los odres, el remiendo en el vestido... ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen,
¿Qué puede significar ese complemento pues os aseguro que muchos profetas y reyes
que añade Jesús sobre el sentido de las pará- desearon ver lo que vosotros veis pero no lo
bolas? Las comparaciones o metáforas de Je- vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oye-
sús eran suficientemente claras y explícitas co- ron” (Lc.10,23-24; Ef.3,5-6). ❏
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