Page 40 - Laverdad_4436
P. 40
EDUCACIÓN
Y TODO ESTO…
¿PARA QUÉ?
―
ANDRÉS JIMÉNEZ ABAD Pero el caso es que en los últimos tiempos se
ha recrudecido en ciertos sectores culturales y
políticos el deseo de eliminar las clases de Reli-
gión del ámbito escolar. Esta pretensión se tradu-
ara que la educación cumpla de ver- ce en un acoso constante contra la presencia ex-
dad su propósito resulta fundamen- plícita y confesional del hecho religioso en el cu-
tal definir los criterios en torno a los rrículo educativo.
cuales se estructura una visión cabal La estrategia empleada en ocasiones es direc-
de la realidad. Esta visión será la ba- ta y frontal -partidos que amenazan con denun-
se para disponer de un modelo con- ciar el Concordato entre el Estado y la Iglesia Ca-
P ceptual humanizador y para emitir tólica-. En otras se recurre a métodos indirectos:
juicios de valor sólidos. La escuela debe transmi- restar valor académico a la asignatura de Reli-
tir conocimientos y habilidades, pero también gión, reducir las horas de impartición, eliminar la
ofrecer significados. asignatura alternativa, denigrar y entorpecer el
El verdadero objetivo de la educación es ayu- ejercicio laboral del profesorado de Religión... Se-
dar al alumno a establecer referentes que le per- ría oportuno visibilizar las dificultades y el mal-
mitan interpretar la realidad, revisando los mode- trato que sufre a menudo este profesorado en
los conceptuales implícitos y explícitos en cada centros públicos. Cabe recordar que la asignatu-
área del saber. Sin estos referentes el estudiante ra de Religión Católica es optativa, nadie está
podrá, como mucho, acumular información, pero obligado a cursarla si no lo desea.
no logrará una comprensión profunda del mundo Este afán hostigador distorsiona tanto el ser
ni sabrá orientarse en lo relativo al bien y al mal. como la finalidad de la educación, cuya misión
El ser humano posee una necesidad radical de principal es ayudar al alumnado a desarrollarse
sentido, evidenciada en su deseo de felicidad y íntegramente, a adentrarse en la realidad de ma-
plenitud, especialmente ante la conciencia de la nera lúcida, responsable y constructiva. La refle-
muerte como horizonte inevitable. La muerte es xión sobre el “para qué” de la existencia es esen-
indudablemente el término de esta vida, pero hay cial en el proceso educativo, pues de ella depen-
algo en el ser humano que mira más allá y que an- de la orientación y contenido de la vida personal.
hela que el horizonte no sea la nada. La educación Las relaciones que cada uno mantiene con
no debería eludir la apertura a lo trascendente. Dios, sean cuales sean, se dan en el ámbito más
Escribe Aristóteles en su Ética a Nicómaco: “A íntimo de la persona, hacia el que el docente de-
pesar de no ser más que hombres, no debemos li- be ser máximamente respetuoso, pero nunca in-
mitarnos, como quieren algunos, a los conoci- diferente ni displicente. Negar o ignorar la di-
mientos y sentimientos puramente humanos: ni mensión religiosa mutila el desarrollo integral del
reducirnos, mortales como somos, a una condición ser humano, ya que sin certezas sobre el fin últi-
mortal; es preciso, al contrario, que en cuanto de mo de la vida no se pueden establecer criterios
nosotros dependa nos desatemos de los lazos de la sólidos de comportamiento. ¿Por qué he de ser
condición mortal y hagamos todo lo posible por vi- respetuoso en mis juicios y en mi obrar si “da lo
vir conforme a lo mejor que hay en nosotros”. mismo”, porque al final “no hay nada”? ❏
40 • LA VERDAD

