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PALABRA DEL PAPA
MAGISTERIO DE LEÓN XIV
Los documentos del comprensible. En cada época,
Concilio Vaticano II. La Palabras del Papa en la Iglesia está llamada a anun-
Audiencia General del
Constitución dogmática ciarla con palabras capaces de
miércoles, 28 de enero
Dei Verbum. encarnarse en la historia.
de 2026, en el Aula
Igualmente reductiva es
Pablo VI del Vaticano
a Constitución Dei Ver- una lectura que descuida el ori-
bum, sobre la cual refle- (extracto). gen divino de la Escritura y la
xionamos, indica en la reduce a mera enseñanza hu-
Sagrada Escritura, leída manas, toda interpretación que mana. Proclamada en la litur-
L en la Tradición viva de la ignore una de estas dimensio- gia, pretende hablar a los cre-
Iglesia, un espacio privilegiado nes es parcial. Por ello, com- yentes de hoy y orientar su vi-
de encuentro en el que Dios si- prender los textos exige aten- da, lo que es posible cuando se
gue hablando a los hombres y der al contexto histórico y a las interpreta bajo la guía del Espí-
mujeres de todos los tiempos. formas literarias. Ignorar estas ritu que la inspiró (cf. DV, 12).
Los textos bíblicos no fueron es- mediaciones puede conducir a La Escritura alimenta la vi-
critos en un lenguaje sobrehu- lecturas fundamentalistas o es- da y la caridad de los creyentes
mano. Dios elige hablar usando piritualistas. También el anun- y anuncia la vida plena y eterna
lenguajes humanos y autores cio de la Palabra pierde eficacia que Dios nos ha dado en Jesús.
inspirados por el Espíritu Santo si se separa de la realidad hu- Demos gracias al Señor por el
redactaron los textos sagrados. mana o utiliza un lenguaje in- don de su Palabra. ❏
Como recuerda el Concilio, «las
palabras de Dios expresadas con
lenguas humanas se han hecho
semejantes al habla humana».
Así, también en su lenguaje, la
Escritura revela la cercanía mi-
sericordiosa de Dios.
A lo largo de la historia, se
ha reflexionado sobre la rela-
ción entre el Autor divino y los
autores humanos. Durante si-
glos se subrayó la inspiración
divina, considerando a los auto-
res humanos como instrumen-
tos pasivos; más recientemente
se ha revalorizado su contribu-
ción, hasta afirmar que Dios es
el autor principal y los hagió-
grafos verdaderos autores de
los libros sagrados. Dios no
mortifica al ser humano ni sus
capacidades. Si la Escritura es
palabra de Dios en palabras hu-
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