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FAMILIA
INTERIORIZACIÓN
PERSONAL DE
LAS ENSEÑANZAS
DE LA IGLESIA
―
ROBERT KIMBALL
contenidos a menudo pasan al olvido poco
no de los aspectos en los que tiempo después.
más ha insistido el proceso si- Los laicos hemos de esforzarnos más por
nodal es precisamente la for- sacar lecciones útiles de todo lo que nos ense-
mación de los laicos. No obs- ñanza la Iglesia a fin de vivir nuestra fe de ma-
tante, dicha formación de los nera más coherente. La necesaria interioriza-
seglares en las enseñanzas de ción de las enseñanzas de la Iglesia nos debe
U la Iglesia, como por ejemplo en servir para profundizar más en la vivencia de
la doctrina social, que es tan necesaria si los la fe y discernir aquellos aspectos de nuestra
laicos pretendemos participar con mayor efi- vida conyugal y familiar que no se ajustan del
cacia en la Iglesia, quedaría muy incompleta todo a las exigencias del mensaje evangélico.
sin una profunda reflexión e interiorización A todos nos resulta agradable escuchar aque-
personal de esas enseñanzas. Y una realidad llas homilías y conferencias que no nos obli-
lamentable a este respecto es la escasa aten- guen a replantear nuestra vida cristiana. Sin
ción que muchos feligreses prestamos a las ho- embargo, es fundamental que hagamos a me-
milías durante las Eucaristías (misas) domini- nudo una revisión de vida para determinar si
cales. Pongo por ejemplo una conversación nos vamos convirtiendo más en auténticos dis-
que tuve hace poco con un feligrés tras termi- cípulos de Jesús.
nar una Eucaristía: Feligrés: “Qué bien ha ha- Para asimilar mejor las enseñanzas de las
blado el cura durante la homilía”; Servidor: homilías dominicales, conviene comentar sus
“Me alegro mucho que te haya gustado. ¿Y qué puntos principales en familia al poco tiempo de
ha dicho el cura?”; Feligrés: “Pues la verdad es regresar a casa mientras su contenido sea fá-
que no me acuerdo de nada”. De poco habrá cil de recordar. Por otra parte, y después de
servido la homilía del sacerdote, por muy bien que nuestros hijos hayan asistido a una activi-
preparada que estuviera, si este feligrés no es dad eclesial organizada por la parroquia o la
capaz de aplicar algún aspecto de dicha homi- diócesis, resulta muy beneficioso que los pa-
lía a su vida diaria. Y esta escucha superficial dres les preguntemos acerca de sus reacciones
a las homilías se repite a menudo en conferen- respecto a dicha actividad y lo que han
cias y charlas que se dan en la Iglesia, cuyos aprendido de ella. ❏
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