Page 41 - Laverdad_4437
P. 41
FAMILIA
CONSULTAR, gar, consensuar, que finalmente se traducen en
una actitud de servicio entre todos los miem-
bros de la familia. El paso previo en este proce-
DIALOGAR, so consiste en “reconocer nuestras propias fal-
tas, pedir perdón y comprometernos con los de-
más” y lograr que “nuestros monólogos se inte-
CONSENSUAR Y rrumpan y sean fecundados por la escucha”, en
palabras del Papa León XIV. La consulta debe
SERVIR EN LA involucrar a todos los miembros de la familia y
consistir en una escucha activa, con el discerni-
miento de todas sus necesidades e inquietudes
FAMILIA más importantes. El posterior diálogo debe rea-
lizarse en un ambiente de amor, paciencia y
comprensión. Tras valorar cuidadosamente to-
― das las opiniones, se llega a una decisión con-
ROBERT KIMBALL sensuada, siempre que sea posible.
En todo este proceso, no deben faltar nunca
la oración y la plena confianza en la providen-
cia divina de Dios, que siempre nos dará la gra-
n un artículo anterior comentamos cia para poder perseverar en nuestros esfuer-
la necesidad de cultivar una cultura zos por construir un ambiente de amor, recon-
de paz para ir superando los conflic- ciliación y servicio en el hogar. El triste pano-
tos, las incomprensiones y ofensas rama de tantas familias rotas por problemas de
que puedan surgir en el ámbito fa- convivencia debe impulsarnos a renovar este
miliar. Nuestra conducta en el hogar compromiso por construir una familia más al
E debe ofrecer un fuerte contraste estilo de la Sagrada Familia de Nazaret. Con
con el ambiente cada vez más tóxico que se ob- nuestro ejemplo, las familias cristianas estare-
serva en la sociedad entre los principales agen- mos en condiciones de liderar esta transforma-
tes políticos y económicos, con el creciente en- ción de la sociedad que tanto urge en estos
frentamiento entre ellos. Las familias no debe- tiempos tan convulsos. ❏
mos dejarnos llevar por este clima de descalifi-
cación y desprecio que está envenenando gra-
vemente la sana convivencia que se encuentra
actualmente en serio deterioro. A las familias
cristianas nos corresponde combatir, en la me-
dida de lo posible, el clima de agresividad que
se está produciendo en nuestro entorno. Pero
una cultura de la paz requiere una serie de
practicas diarias que han de convertirse en una
dinámica habitual en el hogar. Aunque estas
prácticas pueden tardar en implantarse, los pa-
dres hemos de dar ejemplo permanente de las
mismas, a fin de que se conviertan en algo nor-
mal en la vida familiar.
Estas prácticas que sustentan la cultura de
la paz se concretan en 4 pasos: consultar, dialo-
LA VERDAD • 41

