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MARCO DE LA FE CELEBRADA
“AQUÍ ESTOY”
―
ALFREDO LÓPEZ VALLEJOS
na afirmación tan decidida y con-
tundente por parte de cualquier
persona, tendría resonancias de
personalismo, dominio o autosu-
ficiencia. Pero si la encontramos
en la Biblia, referida a Dios mis-
U mo, presenta unas característi-
cas diferentes, y nos abre un horizonte de seguri-
dad y esperanza. Dice el Señor: “Entonces clama- alma. Cuando estés angustiado, te volverás al
rás, y el Señor, tu Dios, te responderá: Aquí es- Señor tu Dios y le encontrarás, porque Él es
toy” (Is. 58,9; 58,9; 40, 9, 43, 11). misericordioso, no te abandonará, ni te des-
Algo no muy diferente, por otra parte, a cuan- truirá, no se olvida de la alianza que con jura-
to encontramos reiteradamente testimoniado, no mento concluyó con tus padres” (Dt. 4,29-31).
solo en el Antiguo Testamento, también en “Cuando partas tu pan con el hambriento, hos-
(Ex.19,5; Dt.4,29-31; 32,11),y en otros profetas. pedes a los pobres sin techo, vistas al que ves
“Llámame y te responderé, te mostraré cosas desnudo, y no te cierres en tu propia carne.
grandes que desconocías” (Jer.33,3; 29,14; Cuando destierres de ti la opresión, el gesto
Os.13,4; Am.5,4. También en los salmos: “El Se- amenazador y la maledicencia, cuando sacies
ñor, mi Dios está por mí, no tengo miedo, ¿qué el estómago del indigente, brillará tu luz como
puede hacerme el hombre?” Sal. 118,7; 28,7; las tinieblas, , tu oscuridad se volverá medio-
56,12).
Y no digamos si nos acercamos a
las páginas del Nuevo Testamento, La presencia del Señor queda asegurada
tanto en las palabras del propio Jesús: cuando está precedida por una
“Buscad y encontraréis” (Mt.7,29), o actitud renovada, orientada radicalmente
en el testimonio posterior de los após-
toles: “Corro hacia la meta, para al- hacia él, permitiendo que la luz de su
canzar el premio al que Dios me llama verdad ilumine los rincones más
en Cristo Jesús” (Fil.3,14). profundos de nuestras tinieblas.
Pero esta presencia queda ase-
gurada, como nos recordaba el pro-
feta Isaías, cuando está precedida por una ac- día. Entonces clamarás al Señor y te respon-
titud renovada, orientada radicalmente hacia derá: ¡Aquí estoy!” (Is. 58,8-10).
él, permitiendo que la luz de su verdad ilumine El Señor, fielmente, no dejará de hacerse
los rincones más profundos de nuestras tinie- presente, según su promesa, siempre que no-
blas: “Buscarás al Señor tu Dios y le encontra- sotros también lo estemos según la dignidad
rás si le buscas de todo corazón y con toda tu de la que ha querido revestirnos. ❏
38 • LA VERDAD

